La arena de cromita es un material refractario compuesto principalmente por óxidos de cromo y hierro, utilizado en la elaboración de machos (moldes) para fundición de metales. Por su alta densidad y punto de fusión, ofrece excelente resistencia al desgaste y a la deformación a altas temperaturas, ayudando a mantener la estabilidad del molde durante el vertido del metal fundido.
Cuando se implementa correctamente, la arena cromita contribuye a superficies metálicas más finas y uniformes, disminuyendo defectos como porosidad y adherencia de arena al metal. Además, favorece la reutilización en varios ciclos de fundición por su baja absorción de metal y alta refractariedad, siendo adecuada para piezas críticas de maquinaria pesada y componentes de precisión.
En esta referencia se maneja una granulometría usada típicamente en fundición de hierro gris y hierro dúctil cuando se busca buena compactación y acabado superficial.